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jueves, 7 de julio de 2016

La Música cuida la Inteligencia de Nuestros Hijos


Muchos son ya los estudios científicos que corroboran el increíble poder que ejerce la música sobre el desarrollo de nuestra inteligencia. La música supone ser el instrumento excepcional para generar estructuras funcionales en los sistemas cerebrales, siendo los niños sus principales beneficiarios.

Resultados obtenidos gracias a nuevas técnicas de exploración por imagen han proporcionado a los neurocientíficos una perspectiva más exacta de cómo funcionan aquellas zonas del cerebro que se activan durante determinadas actividades. Gracias a ello hemos podido averiguar a qué partes afectan distintos tipos de estímulos, en este caso cuando nuestros hijos escuchan o tocan un instrumento musical.

Beneficios de la música en los niños

Existen pruebas definitivas de que, alrededor de la semana dieciocho de gestación, la música ejerce un papel fundamental dentro del proceso que conlleva la creación de conexiones neuronales en el cerebro del niño y, por tanto, en el desarrollo de la inteligencia.
“En la música es acaso donde el alma se acerca más al gran fin por el que lucha cuando se siente inspirada por el sentimiento poético: la creación de la belleza sobrenatural”
-Edgar Allan Poe-

Desde su nacimiento y desarrollo, la música activa y mejora la inteligencia y actitud del niño, siendo estos resultados medibles y cuantificables. Los diferentes estudios que confirman estos datos afirman que la música es capaz de calmar y estimular el ritmo cardíaco de un bebé cuando está aún en el útero.

En el caso de los bebés prematuros que escuchan música clásica, su peso corporal aumenta y su condición física mejora increíblemente teniendo por ello muchas más posibilidades de sobrevivir. A la hora de practicar música, los niños que reciben clases de solfeo e instrumento revelan un mayor desarrollo de habilidades motrices, mejor comprensión de la lectura y la resolución de ejercicios matemáticos que aquellos que no practican música.

Otro resultado obtenido por un estudio de la Universidad de Michigan donde se analizaron a 150 estudiantes revelaba que aquellos que estudiaban diez minutos de la Sonata para dos pianos en re menor de Mozart (K. 448) antes de enfrentarse a diferentes test de inteligencia obtuvieron mejores puntuaciones en la parte viso-espacial que los que no escucharon dicha obra u otra similar similar.
“La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón”
-Magdalena Martínez-

Cómo emplear la música para el desarrollo de la inteligencia

Existen en el mercado libros de referencia en los que podemos encontrar ejercicios dedicados al desarrollo a través de la música. Para empezar, una tarea diaria que podemos emplear es cantar a tu bebé canciones infantiles felices mientras lo mecemos a su ritmo o bailamos con él sobre nuestras rodillas. 

Otro recurso es facilitarle sesiones de música clásica tanto en disco como en documentales para generar en su entorno estímulos de armonía, mentales y de felicidad. En nuestra música clásica occidental, tenemos a nuestra disposición cánticos, estribillos y canciones que nosotros mismos hemos cantado en la infancia, con ritmos y formas de lenguaje esenciales. No te preocupes por el idioma en el que estén, siempre que el conjunto de notas genere un estado de dicha y alegría.

Compartir con nuestros hijos los beneficios de la música contribuye a desarrollar sus cerebros para dominar la estructura compleja del lenguaje. Para ello, no es imprescindible que se convierta en un músico profesional o entone a la perfección aquello que desea cantar, lo importante es la pasión y la felicidad con la que compartiréis vuestra música.



martes, 8 de septiembre de 2015

Mi hijo sufre sobrepeso: ¿Qué puedo hacer?

Si queremos que nuestro hijo se alimente de forma adecuada es fundamental que prediquemos con el ejemplo comiendo de todo tipo de verduras, legumbres y hortalizas





Según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), la obesidad infantil es a día de hoy un problema de salud pública que debemos tener muy en cuenta.
Está claro que solo afecta a los países en desarrollo y, aunque a simple vista no nos parezca un problema tan grave, es una realidad que deriva en muchos casos en problemas de diabetes, o enfermedades cardíacas llegada la edad adulta.
Nos esforzamos en educar a nuestros niños en valores, en emociones, en contenidos… Así que, ¿por qué no educar también en alimentación y salud?
El esfuerzo merece la pena y es una tarea que todos nosotros debemos llevar a cabo en conjunto. Hoy en nuestro espacio queremos explicarte cómo abordar el problema del sobrepeso en nuestros hijos.

La importancia del apoyo familiar

Algo muy común que ocurre en muchos hogares es que nos alimentamos mal.Seguimos modelos incorrectos de nutrición donde los más pequeños también acaban sufriendo las consecuencias.
Y no solo es esto. Queda claro, además, que la genética determina la mayoría de veces el que padezcamos sobrepeso.
¿Qué podemos hacer?

1. Contar con el consejo de los pediatras

Si tienes antecedentes familiares y piensas que tus niños pueden heredar esa constitución más robusta donde tienden a almacenarse unos kilos de más, no dudes en acudir al pediatra.
Nunca podemos correr el riesgo de poner a dieta a un niño por nuestra cuenta, sin conocer antes sus particularidades y sin el consejo de un especialista. Nuestros hijosestán en plena fase de crecimiento, y cualquier carencia, cualquier déficit en vitaminas, proteínas y minerales puede tener consecuencias.

2. Sé un buen ejemplo para ellos

No hace mucho te hablábamos en nuestro espacio de la importancia de ser un buen modelo para tus hijos. Tu forma de reaccionar ante las cosas, tu modo de comunicar, de tratar y gestionar son pautas que ellos observan, procesan e imitan en muchos casos.
Si tú te esfuerzas en seguir una alimentación sana, variada y equilibrada, ellos lo verán normal. Es decir, no se trata, por ejemplo, de “poner a dieta” a nuestro hijo mientras nosotros cometemos excesos en ciertos alimentos delante de él.
Hay que tener un equilibrio en el hogar y en la mesa, ser congruentes con lo que hacemos y con lo que les demandamos a los niños.

3. Apóyalo en los hábitos cotidianos de una vida saludable

Hay un aspecto vital en el tema del sobrepeso infantil. Los niños experimentan muchas veces rechazo escolar por este hecho, pero si, además, ellos creen que tampoco tú estás conforme con su aspecto físico, construirán una autoimagen muy negativa de sí mismos.
Evítalo. Trata ante todo de mostrarles apoyo incondicional, de atender sus emociones en todo momento, y de ser positivo y evitar frases en ocasiones equivocadas como “ya verás lo guapo que estás cuando adelgaces”.
  • Debemos animarlos a llevar una vida saludable, a comer mejor y a hacer ejercicio porque así “se sentirán mejor”, porque tendrán salud y se cansarán menos.
  • Potencia que se sientan bien con ellos mismos sean como sean, “no se trata de focalizar solo la felicidad en la delgadez, se trata de ser feliz hoy, ahora, y de esforzarme en cuidar de mi salud”.

Sí a mantener una vida activa

Tanto la OMs como la Sociedad Americana de Medicina Deportiva recomiendan lo siguiente:
  • Que los niños de entre de 5 a 17 años practiquen ejercicio de modo regular entre 3 y 4 veces por semana.
  • El ejercicio físico mejora su capacidad cardiorrespiratoria, regula el sobrepeso, favorece su crecimiento, favorece su metabolismo y potencia su autoestima y relaciones sociales.
  • Evita que al llegar a casa del colegio se queden sentados toda la tarde. Cada niño tendrá unos gustos, así que vale la pena descubrir qué puede interesarle:practicar natación, karate, baile, fútbol… 
  • Si tú mantienes una vida activa y los integras a ellos en la práctica de excursiones, de paseos, de salidas en bici, será algo muy adecuado para combatir el sobrepeso.

Pautas alimenticias básicas

Tal y como te indicábamos al inicio, es necesario que cuentes siempre con la orientación de un especialista a la hora de tratar el sobrepeso de tus hijos.

Ahora bien, por nuestra parte te aconsejamos también estas pautas básicas en el día a día del niño:
  • Evita tener en casa alimentos ricos en calorías, tales como dulces bollerías, pasteles, snacks, etc. Es mejor que no los vean en casa y que los asocien más a “ocasiones especiales y muy puntuales”.
  • El desayuno es fundamental. No deben saltarse ninguna de las 5 comidas diarias, servidas, eso sí en cantidades justas.
  • Utiliza platos pequeños para que tengan sensación de saciedad. Puedes optar por vajillas divertidas que les motiven más.
  • Escoge lácteos bajos en grasas o desnatados. Introduce también alguna bebida vegetal.
  • Si tienen sed deben beber agua. Los refrescos no la calman y son también para “ocasiones especiales”.
  • En caso de que nuestro hijo padezca obesidad los zumos no serán recomendables: es mejor una pieza de fruta natural.
  • Evita que coman mirando la televisión. La idea es que se centren en el momento de la alimentación, que mastiquen con calma disfrutando de cada bocado.
  • Si se acostumbran a comer rápido o focalizan su atención en la televisión es común que no se noten saciados y que tengan más caprichos.
  • Es imprescindible que incrementen el consumo de hortalizas frescas, de alimentos integrales y de esos tipos de pan ricos en granos enteros no elaborados con harinas blancas refinadas.
  • Sabemos que los niños son, en ocasiones, muy reacios a consumir vegetales, así que aquí prima mucho nuestra originalidad al la hora de presentárselos en el plato. Si lo que ven es atractivo y divertido, entrará mejor por la boca.
¡El esfuerzo merece la pena!