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miércoles, 12 de julio de 2017

Hacer ejercicio no contrarresta los efectos de pasar mucho tiempo sentado: aprende a solucionarlo

"Hacer ejercicio con regularidad es una práctica totalmente recomendable si deseamos cuidar la salud en todos sus aspectos y si bien representa un antídoto contra muchas enfermedades, no contrarresta los efectos de pasar mucho tiempo sentado."


Los efectos de pasar mucho tiempo sentado

El sedentarismo es el mal de hoy en día que sin duda perjudica la salud del organismo, pero aunque pensemos que no somos sendentarios porque entrenamos una hora diaria, debemos saber que estar mucho tiempo sentado representa un riesgo para el organismo.

Se sabe que pasar muchas horas sentados incrementa el riesgo de enfermar por cualquier causa aunque se realice ejercicio con regularidad, y un nuevo estudio, confirma que el tiempo sendentario es el responsable de una mayor morbilidad y mortalidad asociada a enfermedades cardiovasculares.

Por lo tanto, entrenar más si pasamos muchas horas de continuo sentados no tiene un efecto compensador, es decir, no contrarresta los aspectos negativos del tiempo sedentario.
Entonces, la clave para cuidar la salud no es ejercitarnos más, sino continuar haciéndolo con regularidad pero además, reducir el tiempo que pasamos sentados.


Cómo disminuir el tiempo sedentario

Ya hemos dicho que además del ejercicio regular, es clave que se produzca una disminución en el tiempo que pasamos sentados, o al menos, que cortemos el mismo para que no sean muchas horas de continuo las que permanecemos en una silla, pues caminar sólo dos minutos cada hora puede reducir las consecuencias de estar muchas horas sentados.

Así, algunas estrategias que podemos emplear para reducir el tiempo sedentario en nuestras vidas es:

•             Interrumpir el tiempo que pasamos sentados ha probado ser de ayuda para disminuir el impacto del sedentarismo en nuestro cuerpo, por ejemplo: sobre la circunferencia de cintura y el peso corporal. Así, podemos pararnos y caminar sólo un par de minutos cada hora para lograr un corte en el tiempo sentado.
•             Trabajar unos minutos de pie o realizar ejercicios u otras actividades del hogar mientras miramos televisión por ejemplo.
•             Emplear videojuegos que requieran actividad, de manera que nos sea poco favorable quedarnos sentados.
•             Mientras utiliza el móvil para recibir una llamada, camine o permanezca de pie.
•             Ceder el asiento en el transporte público y viajar de pie, moviéndose o cambiando la postura cada cierto tiempo si realiza viajes largos.

Además de estas estrategias que pueden ayudarte a hacer una gran diferencia en el tiempo que pasas sentado y su impacto en la salud, considera que cuando estés sentado adoptar una postura correcta ayuda a aminorar los daños del sedentarismo en nuestro cuerpo.

Entonces, además de ejercitarte con regularidad, ponte en marcha para reducir el tiempo sentado y así, cuidar la salud, pues el ejercicio no contrarresta los efectos del sendentarismo en tu cuerpo.

Bibliografía consultada | Circulation, August 15, 2016, DOI: http://dx.doi.org/10.1161/CIR.0000000000000440; Diabetes Care 2008 Apr; 31(4): 661-666. http://dx.doi.org/10.2337/dc07-2046

Imagen | iStock


martes, 8 de septiembre de 2015

Mi hijo sufre sobrepeso: ¿Qué puedo hacer?

Si queremos que nuestro hijo se alimente de forma adecuada es fundamental que prediquemos con el ejemplo comiendo de todo tipo de verduras, legumbres y hortalizas





Según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), la obesidad infantil es a día de hoy un problema de salud pública que debemos tener muy en cuenta.
Está claro que solo afecta a los países en desarrollo y, aunque a simple vista no nos parezca un problema tan grave, es una realidad que deriva en muchos casos en problemas de diabetes, o enfermedades cardíacas llegada la edad adulta.
Nos esforzamos en educar a nuestros niños en valores, en emociones, en contenidos… Así que, ¿por qué no educar también en alimentación y salud?
El esfuerzo merece la pena y es una tarea que todos nosotros debemos llevar a cabo en conjunto. Hoy en nuestro espacio queremos explicarte cómo abordar el problema del sobrepeso en nuestros hijos.

La importancia del apoyo familiar

Algo muy común que ocurre en muchos hogares es que nos alimentamos mal.Seguimos modelos incorrectos de nutrición donde los más pequeños también acaban sufriendo las consecuencias.
Y no solo es esto. Queda claro, además, que la genética determina la mayoría de veces el que padezcamos sobrepeso.
¿Qué podemos hacer?

1. Contar con el consejo de los pediatras

Si tienes antecedentes familiares y piensas que tus niños pueden heredar esa constitución más robusta donde tienden a almacenarse unos kilos de más, no dudes en acudir al pediatra.
Nunca podemos correr el riesgo de poner a dieta a un niño por nuestra cuenta, sin conocer antes sus particularidades y sin el consejo de un especialista. Nuestros hijosestán en plena fase de crecimiento, y cualquier carencia, cualquier déficit en vitaminas, proteínas y minerales puede tener consecuencias.

2. Sé un buen ejemplo para ellos

No hace mucho te hablábamos en nuestro espacio de la importancia de ser un buen modelo para tus hijos. Tu forma de reaccionar ante las cosas, tu modo de comunicar, de tratar y gestionar son pautas que ellos observan, procesan e imitan en muchos casos.
Si tú te esfuerzas en seguir una alimentación sana, variada y equilibrada, ellos lo verán normal. Es decir, no se trata, por ejemplo, de “poner a dieta” a nuestro hijo mientras nosotros cometemos excesos en ciertos alimentos delante de él.
Hay que tener un equilibrio en el hogar y en la mesa, ser congruentes con lo que hacemos y con lo que les demandamos a los niños.

3. Apóyalo en los hábitos cotidianos de una vida saludable

Hay un aspecto vital en el tema del sobrepeso infantil. Los niños experimentan muchas veces rechazo escolar por este hecho, pero si, además, ellos creen que tampoco tú estás conforme con su aspecto físico, construirán una autoimagen muy negativa de sí mismos.
Evítalo. Trata ante todo de mostrarles apoyo incondicional, de atender sus emociones en todo momento, y de ser positivo y evitar frases en ocasiones equivocadas como “ya verás lo guapo que estás cuando adelgaces”.
  • Debemos animarlos a llevar una vida saludable, a comer mejor y a hacer ejercicio porque así “se sentirán mejor”, porque tendrán salud y se cansarán menos.
  • Potencia que se sientan bien con ellos mismos sean como sean, “no se trata de focalizar solo la felicidad en la delgadez, se trata de ser feliz hoy, ahora, y de esforzarme en cuidar de mi salud”.

Sí a mantener una vida activa

Tanto la OMs como la Sociedad Americana de Medicina Deportiva recomiendan lo siguiente:
  • Que los niños de entre de 5 a 17 años practiquen ejercicio de modo regular entre 3 y 4 veces por semana.
  • El ejercicio físico mejora su capacidad cardiorrespiratoria, regula el sobrepeso, favorece su crecimiento, favorece su metabolismo y potencia su autoestima y relaciones sociales.
  • Evita que al llegar a casa del colegio se queden sentados toda la tarde. Cada niño tendrá unos gustos, así que vale la pena descubrir qué puede interesarle:practicar natación, karate, baile, fútbol… 
  • Si tú mantienes una vida activa y los integras a ellos en la práctica de excursiones, de paseos, de salidas en bici, será algo muy adecuado para combatir el sobrepeso.

Pautas alimenticias básicas

Tal y como te indicábamos al inicio, es necesario que cuentes siempre con la orientación de un especialista a la hora de tratar el sobrepeso de tus hijos.

Ahora bien, por nuestra parte te aconsejamos también estas pautas básicas en el día a día del niño:
  • Evita tener en casa alimentos ricos en calorías, tales como dulces bollerías, pasteles, snacks, etc. Es mejor que no los vean en casa y que los asocien más a “ocasiones especiales y muy puntuales”.
  • El desayuno es fundamental. No deben saltarse ninguna de las 5 comidas diarias, servidas, eso sí en cantidades justas.
  • Utiliza platos pequeños para que tengan sensación de saciedad. Puedes optar por vajillas divertidas que les motiven más.
  • Escoge lácteos bajos en grasas o desnatados. Introduce también alguna bebida vegetal.
  • Si tienen sed deben beber agua. Los refrescos no la calman y son también para “ocasiones especiales”.
  • En caso de que nuestro hijo padezca obesidad los zumos no serán recomendables: es mejor una pieza de fruta natural.
  • Evita que coman mirando la televisión. La idea es que se centren en el momento de la alimentación, que mastiquen con calma disfrutando de cada bocado.
  • Si se acostumbran a comer rápido o focalizan su atención en la televisión es común que no se noten saciados y que tengan más caprichos.
  • Es imprescindible que incrementen el consumo de hortalizas frescas, de alimentos integrales y de esos tipos de pan ricos en granos enteros no elaborados con harinas blancas refinadas.
  • Sabemos que los niños son, en ocasiones, muy reacios a consumir vegetales, así que aquí prima mucho nuestra originalidad al la hora de presentárselos en el plato. Si lo que ven es atractivo y divertido, entrará mejor por la boca.
¡El esfuerzo merece la pena!